El equipo de Pablo

Hace casi un año él llegaba en medio de la incógnita que fue revelada apenas llegó al Aeropuerto Jorge Chávez, una excusa casi infantil aduciendo una visita amical en Lima, raro cuando al llegar vienes con todo tu Comando Técnico. No había dudas, Pablo Bengoechea regresaba al Perú, no por una revancha sino por una oportunidad. Atrás quedó su abrupta salida de la Selección, la base (ninguneada y negada por la prensa deportiva nacional) que le dejaría a Ricardo Gareca y su despido del equipo patrio a través de la TV.

El reto era otro, era grande y lo asumió como esa frase que dice: no existe uruguayo cobarde. Bastó una sola reunión y ya se sabia que Pablo Javier iba a ser el reemplazante de Mosquera (renunciante DT) para el 2,017 en Alianza Lima.

La mano no venia bien:

– Lejos del titulo nacional

– Paupérrimo nivel de juego

– Plantel desgastado

Dos partidos observados, libreta de apuntes y empezaba su trabajo, no le tembló la mano cuando tuvo que prescindir de 15 jugadores y armar con lo que tenia a la mano una base, en su presentación fue claro y contundente: “me han contratado para campeonar, no para jugar bonito, eso lo lograremos según los jugadores que tengamos”. Como para bruto dirían varios.

Y así fue, él sabía cual era su objetivo y tuvo la cosa clara: armar una buena base y el Torneo de Verano fue el laboratorio perfecto, le dio titularidad a Cachito, Aguiar, Fuentes y darles fútbol a los que les faltaba y confianza a los que recién empezaban.

El Apertura se ganó en la última fecha con una base que no jugaba bien pero que era efectiva y que sacó una placa goleadora no vista en mucho tiempo con Aguiar como referente de gol. Los números dicen que Pablo Javier tiene hasta ayer 21 partidos invictos de local en Matute (17 ganados y 4 empates) y solo superado por su compatriota Sanguinetti, líder en Bolsa de Minutos, en el acumulado y a los principales rivales les ha ganado todo el año.

El equipo de Pablo no juega bonito, Michas veces es superado en el juego, muchas veces Butrón (el arquero) termina siendo la figura, otra veces los dos 9 que tiene son puteados por la hinchada por su falta de gol sin el mayor análisis sobre su aporte táctico, muchas veces los números citados lineas arriba son absorbidos por el ‘bendito estilo’ que nos caracteriza históricamente y que hace que el equipo de Pablo se encargue tirar abajo todo. Porque hasta las puteadas a Bengoechea desaparecieron, porque por algo él está en el banco de suplentes y nosotros no.

Hace 24 horas él terminó satisfecho, no sonríe mucho, de hecho se le vio reír recién en la remontada del Apertura ante San Martín, un tipo serio que vive de manera distinta el fútbol, se acerca el día esperado por todos nosotros en 11 años y es el equipo de Pablo el que quiere darnos esa alegría. Porque ya aprendimos, ganar es lo más importante, total ya lo dijo Pablo en una entrevista radial: “a nosotros en Uruguay nos enseñan desde pequeños a ganar, porque si sólo pensamos en jugar bien contra las potencias del mundo, no le ganamos a nadie”.

Así es Pablo, así piensa Pablo, así juega el equipo de Pablo, empecemos a aprender de Pablo.

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El Indultado

Estuve pensando después de un triunfo como el del viernes ante Ecuador, que escribir: tal vez sobre el análisis táctico, el golazo de Pizarro o sobre cómo nos aferramos a la calculadora para aspirar y soñar todavía con Brasil. Pero me di cuenta que el tema pasa por una cuestión muy nuestra, muy peruana: la poca memoria.

Antes del partido Pizarro era una especie de ‘pituco’ pelotero que le importaba un ‘sorete’ la Selección y que sólo venía a vacacionar después de ganar la Champions sentado en la banca y que no hace los goles que hace en Alemania.

En el pasado quedaron los caballos, las ‘trenzitas’, el Hipódromo, el penal ante Argentina, la gente siempre se deja llevar por lo que la prensa quiere que piensen, o peor aún la prensa en la mayoría de las veces dice lo que la gente quiere escuchar o leer.

Desde el año 2004 la prensa ha pesado en la animadversión de la gente contra el delantero más exitoso de la historia del fútbol peruano, si bien es cierto la deuda en goles con la Selección es grande en 14 años vistiendo la Blanquirroja la explicación es mucho más amplia que un simple ‘es malo porque no hace goles’. Un dicho más del ciudadano de ‘a pie’.

Llega el minuto 12 del partido ante Ecuador, y Claudio se transforma en el de Alemania, con esos goles que hace de manera insólita, con técnica depurada le da una ‘bolea’ que se mete al arco norteño, y la historia cambia: el estadio se cae de la emoción, se acabó la bronca, el odio, se olvidó por completo el penal ante Argentina, los caballos y ahora es el ‘niño mimado’ de la afición.

La gente no puede manejarse de esa forma, es muy fácil: si lo haces bien eres un héroe, eres el man, eres un ‘capo’ pero si lo haces mal: eres una mierda, una basura, un ‘pituco’ que no se rompe por la camiseta. Esa ambivalencia es la del comodín, la del dos caras, la del ‘turista’ que no sabe nada de esto pero que siente que tiene el poder de destruir con su opinión haciendo un ‘bullyng’ sin sentido.

Esta misma gente es la que a indultado a Pizarro, la que lo ha metido en su ‘bobo’ otra vez, la que lo ha perdonado por su ‘sequía’ con la Selección que con ese gol acabo con una racha negativa de 36 años sin ganarle por Eliminatorias a Ecuador, y de ‘pasadita’ término con su sequía personal de 19 meses sin anotar en este mismo proceso.

Ojalá la gente entienda un poco más de esto y sobretodo sepa que a los Indultados no se les vuelve a condenar.

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Es sólo una cuestión de Actitud

 


40415Después de ver en repetición lo de ayer, me queda claro que hay cosas indefendibles, la falta de actitud fue flagrante ayer, no se puede encara un partido de esa forma a nivel Eliminatorias. Muchos (y me incluyo) hubiesen preferido el equipo humilde del viernes en La Paz, un equipo que ‘metió’ todo el partido; que bien pudo ganar o perder pero que nunca le falto actitud.

Ya es hora de encontrar el punto medio a todo esto, no se puede entrar en el mismo ambiente post derrota desde el ‘85, desde el ‘93 se estableció el famoso ‘Matemáticamente’ para alargar la agonía esperanzándonos en futuros resultados que no acerquen al objetivo. Pero la realidad nos dice que futbolísticamente estamos ahí, pero mentalmente estamos lejos, porque esos ‘baches’ en la actitud no se pueden permitir en este Torneo.

Muy poco para destacar ayer, para mi se salvan dos jugadores que estuvieron en Asunción ayer: Cruzado, un zurdo de buen pie rescatado por Markarián y repotenciado para jugar en una posición no tan conocida para el como el de volante de primera línea acompañando al 6. Rescatable, sacrificado y de nivel parejo desde hace 4 partidos; y Zambrano: el defensa fue de los pocos que ‘metió’ ayer ante la falta de marca en el medio que permitió el libre transito de la ofensiva paraguaya.

El resto prácticamente no existió, no jugaron, se quedaron en Lima, donde vienen a ‘vacacionar’ muchos y pocos muestran un real compromiso. El técnico no se salva tampoco, he dicho hasta la saciedad que Markarián es el técnico ideal para Perú pero que no está teniendo ‘mano dura’ con el plantel; y es que el uruguayo tiene conocimiento de la ‘idiosincrasia del jugador peruano y como la mayoría en todos los procesos Eliminatorios, es muy paternalista e intenta consentir al jugador lo cuál deja la impresión que son los jugadores los que mandan en la Selección y no el Técnico.

Esperaba hacer un análisis del partido, sea cual sea el resultado, pero deja muy poco para el análisis. Sería más fácil hacer ‘mierda’ a los jugadores, al técnico, a Burga, al Sistema Deportivo, al País. ¿Para que? ¿Que gano con eso? Los matemáticos ya salieron a decir que estamos a 4 puntos de zona de Clasificación faltando 21 en disputa, Pero las Matemáticas no te ayudan a ser mas aguerridos al jugar, no te dan los ‘huevos’ para ganar cuando el futbol no está. Bilardo alguna vez dijo: “Cuando el futbol no aparece en un partido, muchas veces la ‘Fuerza Testicular’ ayuda mucho a ganar’”.

Cuanta razón tiene el ‘Narigón’ y que tan corto se hizo este articulo.

Decisiones

Después de tanto tiempo de estar ausente, me anime a escribir otra vez. Y es que muchas veces hay tanto y tan poco a la vez que decir sobre tal o cual cosa. Hace poco una amiga que esta a punto de postular a la universidad me hizo saber lo confundida que esta con respecto a lo que quiere o lo que debe decidir acerca de la carrera universitaria.

 En estos casos la experiencia es vital para dar un consejo, pero sigo pensando que no soy el más indicado para dar uno sobre ese tema. Tengo 34 años, 12 trabajando en Contabilidad, que no necesariamente es la carrera de mi vida y que me ha dado lo poco que tengo, incluyendo cuadros de stress y mal humor ante situaciones adversas. Lo mío siempre ha sido los medios: la radio, la televisión, la prensa; el periodismo es lo que siempre he querido hacer y ante la imposibilidad de desarrollarme en ese campo profesionalmente, me queda el consuelo de tener un blog y escribir lo que se me antoje sin filtros editoriales ni censuras.

 Volviendo al tema que inicia este articulo, todos pasamos por esa incertidumbre al salir del colegio, sobre lo que haremos con nuestras vidas, decisiones que siempre están ahí para presentarse sobre todo a esa edad. Y es que tomar decisiones es parte de la vida, tan trascendental como respirar. La respuesta que le pude dar fue que debe decidir sobre lo que realmente quiere: dinero o felicidad; y es que no siempre van de la mano a pesar de lo perfecto que seria eso.

 Ser feliz haciendo lo que te gusta o hacer algo que te de estabilidad económica, a la larga una de las dos cosas vas a tener que hacer y depende de la decisión que tomes. Es como con los futbolistas: no todos ganan la gloria, tal vez son los únicos que tienen la dicha de decir que hacen lo que les gusta y ganan mucho dinero haciéndolo. Recuerda que para hacer lo que te gusta tiene que gustarte a muerte y tiene que apasionarte, sino mejor busca el dinero.

 Según la letra de una canción dice que en las decisiones de cada día, alguien pierde alguien gana, Ave Maria. Y es que todos los que ya estuvimos en esa situación y no fuimos fuertes para hacernos respetar sobre nuestras elecciones, lo mejor que podemos hacer es decirle a las generaciones siguientes que tienen que ser firmes sobre lo que quieren, y es que a pesar de la juventud que uno puede argumentar para darse tiempo de pensarlo, no puedes dejar pasar el tiempo.

 Finalmente creo en la satisfacción personal y profesional, que prefiero ser feliz a tener que hacer algo por dinero a pesar de las cosas como son ahora, en un mundo tan monetizado y material. Que hacer lo que te gusta te termina llenando el alma en vez del bolsillo, y tal vez eso no sea del agrado de la mayoría, y es que al final la decisión es solo tuya y la responsabilidad de sus consecuencias también.

 Espero que cuando leas esto sepas que hacer o por lo menos tener una idea sobre lo que quieres, y es que no necesariamente tiene que ser como lo digo o escribo, es solo mi apreciación personal, la diferencia es que no escribo para seguir la corriente de nada ni nadie, eso es más hermoso aun.

Frases hirientes

Autor: César Hildebrandt

 

– Encontraron un local donde clonaban carnés de delegados para el Congreso aprista. ¡El APRA duplica sus fuerzas!
– LAN-Chile mató a la “U” por la espalda.
– Lo que pasa con Claudia Cisneros es que se mete a la máquina del tiempo.
– ¿Y por qué no hacemos un simulacro nacional de honestidad?
– Lo de Piura demuestra que a veces el mercado se impone a balazos.
– “Gracias a Dios que nuestras víctimas son pacientes. Si no, ya nos habrían linchado” (Fernando Barrios)
– Simon y Andrade se pelearon por las figuritas de un álbum que nadie habrá de comprar.
– Ramírez Erazo hace que Pepe Olaya parezca Joseph Pulitzer.
– Giampietri es a ratos tan bruto que debería levar ancas.
– Cuánto temerá García que algún día “los Chilenos se molesten”, que nuestro embajador en Santiago es Pareja.
– Lo que el Congreso aprista necesita es un desatorador.
– La lápida de Lourdes Flores quizá diga: “¡Jamás vaciló en dudar!”
– Alex Kouri sigue saliendo muy bien en los videos.
– El problema es que los que alertan tsunamis son la mar de idiotas.
– Los matrimonios deberían celebrarse en los juzgados de paz.
– El plato favorito de Mesalina era el tiradito.
– Ojalá que de Concepción nazca un nuevo Chile.
– El Mossad siempre cumple con aquello de la tierra prometida.
– Lo que más me impresiona es la bastedad del planeta.
– Los que dicen haber empezado desde abajo no es que estén muy arriba que digamos.
– Felizmente, todas las mujeres son huecas.
– Viendo a Villa Stein uno se da cuenta de que el poder judicial sufre de presión alta.
– La única comisión con recursos y poder es la Comisión García.
– El sexo es la fuerza armada de los pobres.
– Lourdes Flores ha tenido muchas pérdidas.
– Esa entrenadora fue condenada a la orca.
– El problema de muchas feministas extremas es el segundo seso.
– Pelo Madueño resultó ser un pendejo.
– Carlos Bruce ha salido del armario. Ahora tiene que salir de Perú Posible.
– A los suicidas que se lanzan al vacío lo que les pasa es que les patina la azotea.
– El sexo consiste en aprender a tocar el bajo.
– Con su problema de aceleración involuntaria, a toyota ya nadie la para.
– La exploración con pestañas es pura perversión.
– La función “Autocontemplar” es sexual.
– Las “Opciones avanzadas” sólo se ven en la cama.
– Los homosexuales suelen lavar activos.
– “Me iré a las regatas de San Remo”. (Belmont)
– En Haití lo único democrático ha sido el terremoto.
– García se reunió con Bayly para enseñarle cómo se negocia con Ivcher.
– Cuando Toledo dice que quiere volver a tomar el mando demuestra que padece síndrome de abstinencia.
– “E pur si muove”. (La mujer del viejo verde)

Congreso aprista histórico

Auto: César Hildebrandt

 

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Hace muchos años, en 1983, el Congreso aprista vio nacer al sucesor de Haya de la Torre.
Fui testigo de ese evento e hice una crónica sobre el mismo, algo que muchos apristas, urgidos de renovación y asqueados de la vieja guardia, me agradecieron.
Estaba en disputa la elección del candidato para las elecciones de 1985.
Y las trincheras estaban bien definidas. Desde una de ellas disparaba Carlos Enrique Melgar, resumen verborreico del APRA próxima a la mugre, orador de tinieblas, barroco huamanguino, penalista con expediente propio, ex “Mister Ayacucho” y “griego” por adopción. Melgar hacía juego con Idiáquez y cantaba a dúo nasal con León de Vivero en las noches que Carlos Langberg financiaba a tiros.
En la otra orilla estaba Alan García Pérez, el joven diputado que había prometido cambiar el país, el partido, el mundo.
Cuando Melgar contó los votos que le tocaron supo que le había llegado la hora. García celebró su triunfo con un discurso hermoso porque estaba cargado de sentido.
Ya sabemos en qué acabó todo eso. La casa de Melgar en Punta Negra –oxidada, en ruinas- podría ser el monumento funerario del APRA de los 80.
Y el personaje que hoy, de pura obstinación patronímica, se sigue llamando Alan García es la encarnación del olvido y del pragmatismo a quince asaltos y la viva demostración de que en el Perú, como decía Belli, “en cada linaje el deterioro ejerce su dominio”.
Del García de los 80 sólo nos queda la inflación hecha carne y el tundete a lo Avilés de su retórica. Sería injusto no decir que también le queda al personaje un prodigioso talento para el arte del mentir y un inquebrantable apego a la impostura y al dinero negro.
Pero soy testigo ocular de que aquel Congreso aprista de los 80 fue un ejemplo de democracia interna y limpieza a la hora del conteo. Ni la maquinaria de Melgar, aceitada por la bufalería, pudo decir nada respecto de lo intachable del comité electoral y de la pulcritud con la que se reconoció a los delegados auténticamente elegidos por sus bases.
Ayer, el Congreso aprista se ha tenido que suspender durante 24 horas por razones excrementicias.
Las acusaciones van desde el mangoneo del comité electoral a la falsificación del padrón, pasando por las amenazas a los delegados díscolos, el desconocimiento de representantes legítimos, las promesas de puestos y dinero para los que transen y la intromisión de palacio de gobierno, con todo su poder corruptor, en la imposición de “la disciplina partidaria”.
Esto estaba cantado desde que, hace meses, los sectores no infectados del aprismo señalaron el apetito de García por mantener al APRA como su califato y a Mauricio Mulder –esa promesa rota- como su plenipotenciario.
Si el alanismo como banda arrasa otra vez con las bases apristas –como están temiendo muchos- la cuenta regresiva para el partido de Haya de la Torre habrá empezado. Y no importa lo que digan los Varguitas que no escriben y sí medran ni lo que hagan las tías Julias penetradas por Business Track.
García no quiere un partido en manos limpias. Un APRA en manos limpias no sólo se alejará de su deriva promiscua, su traición programática, su desarme suicida, su globalismo de madame de los commodities, sino que tendrá que tomar distancia, en su momento, de las investigaciones que vengan –y vendrán- sobre su más que quintuplicada fortuna personal (gracias Odebrecht, gracias Pepe, gracias mineros, gracias China Popular, gracias Eske, gracias a tantos por este Oscar (de la renta) y por estos años de crecimiento).
De modo que para García controlar al APRA es un asunto de sobrevivencia personal.
Y el APRA se juega la vida en este empeño. Si el partido vuelve a asustarse, si el fantasma de Idiáquez se pasea por las mesas de votación pistola al cinto, si la transfusión de pus derrota a la transfusión de sangre nueva, el APRA se reducirá a uno de los bienes inmuebles de García.
Si García vuelve a derrotar al APRA, el partido más institucionalizado del Perú llegará a ser una casona vieja que huele a desinfectante y un anexo palaciego en el que Mirtha llama a Canáan de parte de Rómulo, Nava negocia con camiones, Chirito manda mensajes de ruego y/o de intimidación, Alfredo M. aconseja y el dinero, como aquella moneda en un poema de Prevert, rueda y rueda y no deja de rodar.
O el APRA elige la historia y la refundación o se convierte en el baño de visitas del doctor García. De este Congreso depende. Veremos quiénes se atreven a rescatar al viejo partido de centro de manos de la mafia de Collique.

El Veco

por Cesar Hildebrandt

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El Veco ha muerto de un ataque de su mejor amigo: el corazón.
Sí, porque El Veco era un sentimental.
Y con esto no quiero ofenderlo sino situarlo.
El Veco estaba convencido, desde el corazón, que el fútbol peruano existía, que sus clubes valían la pena hasta dedicarles una vida, que sus dirigentes no se merecían otra cosa que no fuera una cierta anuencia.
Por eso quizá El Veco no usaba su inteligencia para juzgar el deporte agonizante que glosaba sino para armar sus secuencias y hacer atractivo su programa.
Porque El Veco era un hombre cultivado, tal como se exige en la prensa deportiva del río de la Plata. Cultivado y con la labia a flor de piel.
Y su prosa profesional, aunque un tanto rebuscada, es pieza maestra frente a las burradas que en el Perú pasan por columnismo deportivo.
Por eso es que al Veco no le costó mucho instalarse a todo meter en este país donde los periodistas deportivos suelen dar más vergüenza que la selección peruana de fútbol.
Es cierto: El Veco no entró jamás en la mermelada que a tantos endulza la vida, pero tampoco se metió a criticar lo criticable.
Muchos hubieran esperado de él una guía para navegantes perdidos, pero El Veco se sumergió en las honduras de la neutralidad, se sintió demasiado extranjero para decirle sinvergüenza a quien lo era y le puso a su último programa “El show de El Veco”, con lo que ya todo estaba dicho: el show era él.
Nunca nos enteramos en “El show de El Veco” por qué el Perú se desdichaba en el fútbol, por qué sus clubes históricos hacían el ridículo en la Copa Toyota o en la Libertadores, por qué sus dirigentes eran parásitos endémicos –como los de la Federación-, o bobos endeudados –como los Pinasco en la “U” y sus homólogos en Alianza-.
No, El Veco no nos enteraba de nada de eso. Nos hacía creer, gracias a su dicción enfática y a su tono de noticiario recién horneado, que el clásico a jugarse era “el partido del año”. O que hasta el “Alianza Atlético” merecía ciertas venias y guardaba secretos ofensivos (cuando todos sabíamos que el “Alianza Atlético” daba y dará pena).
¿Se acomodó El Veco a la resignación peruana, a la neblina, al cuento de la promesa eterna? ¿O nos quiso hacer el favor de no sacarnos del estado hipnótico, de ese sonambulismo que nos empuja a ver el fútbol peruano como si tuviera todo el futuro por delante y ningún pasado vergonzante pesando como una losa?
Nunca se sabrá. Lo que es cierto es que el éxito de El Veco consistía en ser cauto con los dirigentes, amable con los jugadores, irreprochable con las altas autoridades y, felizmente, siempre diverso y universal: por su show sí desfilaban los magos de la Fórmula 1, los reyes del tenis, los amos de las motos de 250 centímetros cúbicos.
Sobradamente alfabeto, uruguayo hasta la orilla del frente, poeta a su manera, correcto siempre, El Veco se ha ido dejando la radio huérfana de toda orfandad. Los que quedan, en su emisora y en las que por allí gritan, no alcanzarían ni para ser sus asistentes.
Hasta la vista, Emilio.