Escrito por Ricardo Cisneros
Deje de escribir una semana por falta de tiempo y hasta de temas, en una semana donde los candidatos a la segunda vuelta se dedicaron a agradecer por el apoyo, yo no encontré un tema exquisito para desmenuzar. Hasta que mi gran amigo de adolescencia Tino Díaz (profesor de la UPC y Bachiller de Literatura de la Católica) me envió un articulo de su Blog y me pidió aportes de la Década de los 90 y apelar a esa memoria, que muy pocas veces aparece en el momento preciso y que nos convertido en lo que somos, una Republica cuya política es el Dejavú y el ‘Borrón y Cuenta nueva’.
Ayer nos vimos después de casi 2 años justo para el cumpleaños de mi otro gran amigo, confidente personal y compadre espiritual Heriberto Díaz, y coincidimos en muchas cosas; entre recuerdos, un buen chifa y una sangría espectacular, y no puedo negar que me ayudo mucho a recordar 10 años en donde la mitad estuve dentro de esa Generación X que le importaba un bledo lo que pasaba y vivía el momento y en la otra mitad, el despertar, la ofensa que significaba para mi ver como se aplaudía lo que el zamarro de Fujimori y su banda pestilente hacían con el país, el silencio cómplice de la ‘Gran prensa’ y el examen Prostático que significaban los números de que estábamos bien y que los ‘comunistas’ querían regresar a la Época del Terror (las Campañas del Miedo siempre resultan acá).
Recuerdo cuando Fujimori gano las Elecciones, dos días seguidos un Dólar valía un Sol, recuerdo ese 07 de agosto de 1990 a Hurtado Miller (flamante Ministro de Economía) con esa facha de burócrata ‘pituco’ (bigotito de policía ochentero incluido) pidiendo que Dios nos ayude, después de anunciar el tan temido ‘paquetazo’ (que Fujimori acuso a Vargas Llosa de querer aplicar y que dijo que nunca lo haría). Aun tengo en la memoria la imagen de los Hermanos Gómez Paquillauri siendo detenidos en Ventanilla y metidos en la maletera de un patrullero, al estudiante de Medicina de San Marcos Rodríguez Pighi, gritando desaforadamente mientras trataba de identificarse para no ser detenido, hecho que fue registrado por Canal 2, días después aparecerían muertos con signos de tortura y ejecución extrajudicial (Junio 1991).
Recuerdo el terror de lo ocurrido en Barrios Altos en esa pollada, donde el Grupo Colina entro (según ellos por un mal dato) con metralletas en mano y dispararon a mansalva sin importar que habían niños en dicha reunión; solo sobrevivieron 4 personas. Era indignante saber que tu vida valía tan poco en un país destrozado moralmente (gracias Alan García) y en donde el terrorismo había llegado ya a Lima; y es que cuando uno cree que solo era un problema de abigeos en la Sierra como que no le da la importancia debida. Sendero y MRTA ya habían llegado hace rato a la capital, el atentado a García-Rada (presidente del JNE) en el ’85 y el asesinato de Enrique López-Albujar y el Almirante Caferatta en el verano del ’88 son los casos emblemáticos de la violencia política en la ciudad.
Heriberto muchas veces ha alabado mi memoria por mi capacidad para recordar cosas que la mayoría pierde con el paso de los años, hay cosas que yo preferiría olvidar, hablando específicamente de este caso hay imágenes que la televisión de esa época emitía, sin sonrojos ni censura, imágenes crudas de cadáveres de campesinos masacrados o restos de lo que dejaban los coches bomba. El amarillismo de la prensa parece que siempre existió desde la crónica policial hasta lo descrito antes, donde lo único serio era ver a Martínez Morosini o Arturo Pomar dando los titulares de las noticias.
La clase política de la época no se salva, figuras ilustres de ese ultimo Congreso Bicameral; que lamentablemente le dieron al sátrapa la oportunidad de limpiarse el culo con la Constitución, tumbarse la Institucionalidad y convertir al país en su baño durante un decenio, ese 5 de abril era domingo, recuerdo que estaba viendo en mi casi nuevo VHS una película con mi viejo; de ahí suena la puerta y una vecina nos avisa como comentando lo que estaba pasando. No lo podíamos creer, Fujimori cerraba el Congreso, y (según El) ponía todo en reorganización: Poder Judicial, Tribunal Constitucional y se aplicaba el Estado de Sitio.
No fui al colegio por 2 días por precaución, pero ver tanques en la Plaza Dos de Mayo; para mi era una postal inaudita, inverosímil, casi sui generis. La gente en las calles aplaudía la medida, casi 80% de aprobación, en un país donde nunca estamos conformes con nada había que esperar que tanto iba a durar tal emoción por lo sucedido. Recuerdo con lastima a San Román (vicepresidente Constitucional de flamante Dictador) jurando en la clandestinidad ante la bandera esperando el reconocimiento internacional que nunca llego. Recuerdo las imágenes de los congresistas apaleados por los militares al querer entrar al Hemiciclo cerrado, la leyenda urbana sobre la huida de Alan García de su casa, al ver militares tocar a su puerta (la verdad es que Hurtado Miller lo ayudo a escapar ya que era su vecino), con ese panorama; no había nada mas que hacer. Si al Terrorismo le teníamos un temor comprensible, el miedo con rostro ajusticiador se había instaurado de forma calculada una noche de otoño del ’92.
Continuara…

florentino
abr 26, 2011 @ 19:39:58
Richi, qué bueno tu texto, así es, fue terrible,no me había percatado de la dimensión visual de aquellos tiempos, esperamos con ansia tu continuación,no para regodearnos en esa tragedia, todolo contrario, para salvarnos de permanecer en ella.
Abrazos muchos
Ricardo A. Cisneros Castillo
abr 27, 2011 @ 13:08:07
Gracias mi querido amigo Tino, espero poder tenerlo todos los martes. Un abrazo. Peru Dignidad.